30 July 2018
Last Updated: 08 August 2018

El Mayor Hugo Gutiérrez junto a su esposa Mari pertenecen hace 32 años al Ejército de Salvación y tienen la ardua tarea de asistir a quiénes necesitan abrigo o comida para combatir el intenso frío de Bariloche. “Trabajar con sectores vulnerables causa dolor y tristeza, pero a la vez es un desafío que hace estimular nuestros sentidos cristianos para convertir el mensaje de Jesucristo en algo aún más transformador”, asegura.

“Tengo la convicción que Dios eligió este camino de vida para mí y esta forma está muy lejos de lo que era antes de ser llamado por Dios. Sentí que debía servir tiempo completo y Dios me bendijo muchísimo durante estos años”, afirmó luego de ser consultado sobre cómo había llegado a formar parte del Ejército de Salvación.

Antes de llegar al Sur Argentino, trabajó en Mozambique dónde se ve la cara más triste de las necesidades humanas: “Me marcó mucho conocer la África hambrienta y pobre. Fue una experiencia única, tremenda y especial”.

En Bariloche el invierno es mucho más largo y agudo de lo que muchos piensan, ya que se extiende desde abril hasta diciembre en muchos casos con nevadas y las privaciones son muchas. “Cuando se habla de Bariloche, las personas piensan en los sectores turísticos, pero hay una realidad que pocos ven y está vinculada a los sectores de escasos recursos que precisan asistencia”, explica

Para cerrar, se refirió lo que significa ayudar a los sectores que por sus carencias son desplazados: “Creo que es una de las experiencias que cambian radicalmente la cabeza a la gente porque le muestran una realidad dura y cruda que no siempre se ve o se muestra”. Y agregó: “Ayudar a la gente nos hace sentir realmente útiles, cumplir con el mandato de Jesús y anunciar el Evangelio, así como suplir las necesidades sin distinción de raza, credo o nacionalidad, y eso estamos haciendo en Bariloche”.